Conforme avance la campaña, la cantidad de lodo y estiércol que se arrojen el PRI y el PAN y viceversa, se irá acentuando de manera alarmante. Ambos se acusarán del desastre en el que se encuentra el país, aunque a decir verdad es culpa de los dos, porque han venido caminando tomados de la mano desde que legitimaron el ascenso de Carlos Salinas de Gortari en la presidencia de la República con el impulso del líder moral del PAN, Diego Fernández de Cevallos.
El amasiato así continuó durante el gobierno de Ernesto Zedillo, PRI y PAN aprobaron el FOBAPROA que es el robo más grande que le ha cometido el gobierno al pueblo de México, mismo que tendremos que pagar durante por lo menos tres generaciones.
Tal amasiato continuó durante la gestión del presidente más ignorante que hayamos tenido en toda la historia de México, el cónyuge de Martha Sahagún, dizque muy macho y muy vaquero y resultó más torpe y corrupto que sus antecesores, porque ni siquiera supo robar.
Y ahora, con Felipe Calderón ¿quién puede dudar que arribó a la presidencia gracias al apoyo de la entonces secretaria general del PRI, Elba Esther Gordillo Morales y de muchos de los gobernadores priístas que le dieron la espalda a su candidato Roberto Madrazo Pintado.
En la cúpula están plenamente de acuerdo; abajo se disputan las diputaciones, las presidencias municipales y hasta las gubernaturas; pero arriba están plenamente de acuerdo en instaurar un régimen bipartidista similar al norteamericano, y para ello impulsan juntos, entre otras cosas, la campaña de anular el voto, dizque para que entienda la clase política que ya hay hartazgo por lo que pasa. Lo cierto es que los únicos afectados con esta campaña son los partidos minoritarios que con esto se exponen a perder el registro.
Así las cosas, veremos videos, guerra sucia, infames acusaciones, pero nada serio. Ojalá hubiera debate entre todos los candidatos y así podríamos saber un poco más de lo que pasa; pero el IFE, en manos del PAN y el PRI, no se presta a nada serio, es cómplice del cochinero.