México se encamina derechito hacia un escenario caótico de imprevisibles consecuencias. Lo más probable es que antes del centenario de la Revolución y el bicentenario de la Independencia en el 2010, y luego de que se registre el abstencionismo más alto que se haya observado en procesos electorales el próximo 5 de julio, por la sencilla razón de que tanto partidos como candidatos han perdido toda credibilidad.
No existe un solo partido en México digno de confianza, todos sin excepción arrastran el estigma de estar controlados por la mafia que encabeza Carlos Salinas de Gortari. PRI, PAN, PRD, PT, PVEM, PC, PANAL y PSD; todos, sin excepción, son instrumentos de los mismos intereses de una camarilla dominada, manejada y dirigida por el pelón de Agualeguas, Carlos Salinas.
Del PRI, nadie lo duda, con gente como Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa Patrón, Mario Marín Torres, Ulises Ruiz, Enrique Peña Nieto, todos ellos son salinistas de hueso tricolor.
Del PAN, algunos ingenuos suponen que son cosa distinta pero no es así, Vicente Fox, Diego Fernández de Cevallos, Héctor Larios, Rafael Moreno Valle, Humberto Aguilar, Felipe Calderón y la mayoría de sus colaboradores como Federico de la Madrid Cordero, hijo del expresidente Miguel de la Madrid, son salinistas químicamente puros aplicando las recetas neoliberales que su jefe dictó desde el siglo pasado.
Del PRD, se ha puesto en evidencia el convenio existente entre el líder Jesús Ortega, discípulo de Rafael Aguilar Talamantes y el gobierno calderonista, para mermar el afluente del “presidente legítimo” Andrés Manuel López Obrador, quien cada día ve cómo se merma su movimiento.
Del PT, no se olvida que este partido nació gracias al auspicio de Raúl Salinas de Gortari, y si bien tomó distancia conforme se consolidó, en los hechos ha venido postulando a candidatos totalmente contrarios a su ideología marxista maoísta como tal fue el caso de Gabriel Hinojosa Rivero en las pasadas elecciones municipales.
Del Verde Ecologista, negocio de una sola familia, está visto que lo mismo se alía con el PAN que con el PRI, por la simple razón de que carece de ideología, se presta a todo.
De Convergencia, con Dante Delgado a la cabeza, es obvio que hace designaciones cupulares como instalar en calidad de dirigente al famoso niño naranja José Juan Espinosa, cuyo marinismo salinismo se ha puesto en evidencia en incontables ocasiones.
Del PANAL, de la “maestra” Elba Esther Gordillo Morales ¿habrá alguien que lo dude? Y del Socialdemócrata que postuló a Patricia Mercado para la presidencia de la República, aquí en Puebla sostuvo contra viento y marea al seudo líder José Luis Cardona Ruiz, mero instrumento de Enrique Doger, quien se dedicó todo el tiempo a denostar al candidato a la presidencia municipal de este mismo partido, el director del Diario Transición, Federico Chilian.
Vale la pena recordar las sabias palabras del ex rector de la UAP, el Dr. Julio Glockner: “no nos vamos a hacer pendejos”.