27 de mayo de 2009

• El derrumbe de los mitos

Según Claude Levy Strauss, destacado antropólogo francés, quien ya cumplió 100 años de edad y sigue tan campante, la formación de los mitos es una de las principales causas que da origen a las culturas y civilizaciones.
En la prehistoria, durante toda la antigüedad y hasta la edad media el hombre creó un sinnúmero de cuentos, leyendas e historias fantásticas, inventó seres, animales irreales y sobre todo, dioses.
Todo lo que no se podía explicar se lo atribuyó a seres sobrenaturales, así surgieron las religiones que sirvieron no sólo para explicarse el mundo y sus orígenes sino también para controlar a las sociedades, que se estructuraron de acuerdo con los esquemas que las mismas creencias formaron.
En el siglo XIX nació un personaje que ha sido un verdadero dolor de cabeza para todos los credos: Carlos Marx, quien deslizó una frase que cayó como martillo sobre la cabeza de los jerarcas de las iglesias: “la religión es el opio del pueblo”, pero su preocupación principal se orientó a tratar de explicar el por qué de la desigualdad de los hombres, por qué hay pobres y ricos, y llegó a la conclusión de que la explotación del hombre por el hombre, era la causa principal de la diferencia de clases. Se puso a estudiar lo que el llamó “modos de producción”, o sea la manera como las sociedades producen los bienes y servicios, describió a la comunidad primitiva, el esclavismo, el feudalismo, el capitalismo y lo que, según él, sería la solución a todos nuestros problemas: el socialismo.
Luego algunas de sus ideas triunfaron en Rusia, con Lenin a la cabeza, y Stalin implantó el marxismo como si fuese una nueva religión, hasta que se derrumbó como castillo de naipes.
Asistimos ahora, al derrumbe de los mitos, cayó el “socialismo real” que fue una deformación grotesca del marxismo; y estamos frente al derrumbe del catolicismo, que es una aplicación ridícula del cristianismo. El protestantismo de Martín Lutero, y las sectas de los testigos de Jehová, mormones, cristianos redimidos, son otros mitos más “modernos”, pero mitos al fin. Ojala todos mis lectores, o al menos sus hijos o nietos, tengan vida para que vean como se caen todos ellos. La ciencia y la razón son implacables. Luego de eso se iniciará una nueva etapa en la historia del hombre mucho más feliz que la que nos ha tocado compartir.